"En 1905 recibí de Dios la siguiente base para avivamiento: La PROFUNDIDAD del avivamiento se determinará exactamente por la PROFUNDIDAD del espíritu de ARREPENTIMIENTO. Y esto es vigente para todos los pueblos y todos los tiempos." Frank Bartleman (del avivamiento de la Calle Azusa)

VIDA COMODA = A TIBIEZA Y MUERTE ESPIRITUAL

Este no es el momento de acomodarse a una vida fácil. Debemos vivir en un estado de permanente despertar. La biblia dice: “Acontecerá en aquel tiempo [antes del juicio] que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal” (Sofonías 1:12).

 

Que “reposan tranquilos” significa que no les preocupa su vida espirual ni la condicion de la Iglesia.

 

El “vino asentado” se refiere a los sedimentos de vino que se establecen en el fondo del barril. Muchos cristianos no han querido los estímulos del Espíritu Santo. Ahora ellos se sientan echándose hacia atrás, se toman las cosas con calma y dejan que toda la suciedad se asiente en sus corazones. No hay duda, es el tiempo de la Iglesia de laodicea.

 

El Señor dice: "Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice:  Despiértate, tú que duermes,

                       Y levántate de los muertos,

                       Y te alumbrará Cristo.

 

"Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor". Efe 5:13-17  

VUELVE A LAS SENDAS ANTIGUAS...

¡Así dijo Jehová:

paraos en los caminos, y mirad. Y preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andad por el, y hallareis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: no andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: escuchad el sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: no escucharemos.! Jer. 6:16-17

LO PRIMERO QUE NECESITAS ES ARREPENTIMIENTO

¿Sabía Ud. que Dios ABORRECE todo pecado, y que si Ud. se acerca más a Dios, entonces Ud. en su corazón aborrecerá el pecado igual que El?

Entonces seamos "prácticos" en esto.


Esto es lo que Ud. necesita hacer para tratar con estas cosas a un nivel PROFUNDO: Primero, tome un tiempo con Dios a solas. Ud. necesita un tiempo a solas, en un lugar apartado, con El. Segundo, pida y busque a Dios para que El "alumbre con Su luz" en el corazón de Ud. Que El le muestre cada cosa inmunda, sea falta de perdón, lascivia, hablar de otras personas detrás de sus espaldas, manteniendo rencor, pequeñas mentiras "blancas", etc. Pida a Dios que El le muestre como EL SE SIENTE acerca del pecado. Pídale que El alumbre las profundidades de su ser, y le muestre las cosas que Ud. necesita confesar y renunciar y pedir perdón. En algunos casos, Ud. necesitará ir adonde un hermano o una hermana para pedirle perdón o hacer restitución. Asegúrese de que el arrepentimiento alcance el NIVEL MÁS PROFUNDO posible. Confiese a Dios cada pecado específicamente, renuncie a él, y pida a Dios que El le purifique. En muchas personas, son estos así llamados "PECADOS MENORES" que les impiden avanzar.

Esta es otra cita acerca del tema, por Evan Roberts, del avivamiento en Gales: "Primero, ¿hay algún pecado en su pasado con el cual Ud. no trató honestamente, no lo confesó a Dios? Arrodíllese de una vez. Su pasado tiene que quedarse atrás y ser limpiado. Segundo, ¿hay algo en su vida que es dudoso - algo de lo cual Ud. no puede decidir si es bueno o malo? Renuncie a ello. No debe haber ni la sombra de una nube entre Ud. y Dios. - ¿Perdonó Ud. a todos - TODOS? Si no, no espere perdón por sus pecados..."


Este asunto de perdonar VERDADERAMENTE a aquellos que le hirieron a Ud. puede ser algo grande. Es importante ser BRUTALMENTE HONESTO con uno mismo. ¿Hay todavía un "mal sentimiento" muy dentro de Ud. hacia ciertas personas? ¿Hay una huella de amargura cuando Ud. habla acerca de esa persona? Nosotros todos necesitamos venir ante Dios y arrepentirnos y RENUNCIAR a toda falta de perdón desde muy dentro de nosotros. Pasar por todo este proceso de "arrepentimiento profundo" es la primera clave para el avivamiento personal.

¡AVIVATE Y SANTIFICATE! ...

"Avivamiento no es iglesias llenas de personas, sino personas llenas de Dios."

 

Avivamiento es gente saturada de Dios, llenas con la plenitud de Dios (Col. 2:10), la vida de Cristo revelada en la gente (Col. 1:27).

 

Avivamiento implica un rejuvenecimiento y retorno al deseo bíblico de Dios para su pueblo. La iglesia en Pentecostés gozó de una poderosa lluvia del Espíritu de Dios y eso significó un avivamiento que se esparció por todas partes.

 

En tiempos de avivamiento, Cristo está en el centro de todo como el Señor glorificado, ante quien debemos humillarnos.

 

Las siguientes son diez oraciones que puedes hacer cada día para ganar renuevo personal y experimentar una vida de continuo avivamiento:

 

·        Señor, cámbiame (Sal. 85:/) - Oración por un renuevo y cambio.

·        Señor, me humillo ante Ti (Is. 57:15) - La Biblia es clara en que la humillación es algo que debemos hacer (Stgo. 4:7; 2 Cr. 7:14).

·        Señor, límpiame (1 Jn. 1:9) - Oración por una profunda limpieza de pecados, incluso los pecados inconfesos. 

·        Señor, sáname (Stgo. 5:13-16) - Oración por sanidad física, pero también por recuperación espiritual de heridas pasadas.

·         Señor, santifícame (1 P. 1:16) - Oración por una conducta santa en tu vida.

·        Señor, guíame (Jn. 4:34) - Oración por la guía diaria del Señor.

·        Señor, lléname (Ef. 5:18) - Oración por la llenura diaria del Espíritu Santo.

·        Señor, úngeme (Lc. 4:18-19) - Oración por preparación para servir al Señor.

·        Señor, úsame (1 Cor. 12:12-30) - Oración por buena voluntad para estar involucrado en la congregación.

·         Señor, envíame (Mt. 28:18-20) - Oración por una participación en la expansión del Reino de Dios.

 

Para experimentar un avivamiento personal, uno tiene que vivir por la plenitud del sacrificio que nuestro Señor Jesucristo hizo en la cruz. Muchos creyentes piensan que aún hay otras cosas que tenemos que "alcanzar" o "realizar". No. Lo que Cristo vino a hacer está completo. Lo que debemos hacer es pedirle al Padre que abra e ilumine nuestros ojos y mentes por medio del Espíritu Santo para que podamos tener un mejor y más profundo entendimiento de las verdades del evangelio.  

Un mensaje urgente – B. H. Clendennen - Tremenda verdad que nos dice este hombre ACERCA DEL AVIVAMIENTO poco antes de su muerte… 2 COSAS PUEDEN PASAR O LO ESCUCHAS HASTA EL FINAL O LO CIERRAS

LA NECESIDAD DE UN AVIVAMIENTO NACE AL ESTAR CONCIENTE  DE NUESTRA MISERIA ESPIRITUAL

3:2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. 
Oh Jehová, aviva tu obra

en medio de los tiempos, 
En medio de los tiempos hazla conocer; 
En la ira acuérdate de la misericordia.

 

Un avivamiento es la respuesta humilde y decidida del hombre al llamado de Dios para volver a cumplir de corazón el propósito de Dios, dada nuestra tendencia pecaminosa de vivir ignorando su voluntad.

 

1.- Necesitamos un avivamiento.  No hay duda, necesitamos un avivamiento. Necesitamos volver a tener pasión por Dios y su Palabra en vez de depender de ideas, pensamientos, y experiencias personales de bien intencionados siervos de Dios. Y De vivencias de avivamientos pasados.

 

2.- el avivamiento comienza en el corazón.   El avivamiento empieza primero en el corazón y no con oración. Es primero reconocer una situación, es sentir primero la desnudez de nuestra situación, espiritual y posterior mente desear cambiar esa condición. 

 

(2do. Cron. 29:1.6) Comenzó a reinar Ezequías siendo de veinticinco años, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Abías, hija de Zacarías. E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. Ezequías restablece el culto del templo En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó. E hizo venir los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental. Y les dijo: ¡Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia. Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas. 

 

3.- cuando no hay deseos de hacerlo

 

Habían pasado los días maravillosos de avivamiento durante el reinado de Ezequías  “E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre”. 

 

  B Se había acabado el corto período de reformas espirituales que había echo Ezequías y existían días tenebrosos en el reinado de Joacim  2do. De Cron. 36:5 “Cuando comenzó a reinar Joacim era de veinticinco años, y reinó once años en Jerusalén; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios

 

Se perdió el avivamiento que tuvo Ezequías En poco tiempo, las deplorables condiciones existentes que se vivió durante el reinado de Joacim, en Manasés nuevamente se habían hecho presentes en Judá.

 

4.- el clamor de un hombre  Habacuc Nos presenta al profeta sorprendido porque Dios no ejecuta su disciplina. Él se preguntaba lo que muchos se preguntan hoy: ¿Por qué Dios no hace algo para detener la corrupción y el pecado?

 

Habacuc 1:2-4 “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.  Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”.

 

El profeta se llenó de temor cuando Dios le contestó que usaría a los crueles caldeos para ejecutar la disciplina sobre Judá (habacuc 1:5-11)

 

Habacuc 1:5  “Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas, Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad. Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.  Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena.  Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará.  Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios”. 

 

Así,  es el señor cuando caemos en pecado y rebelión delante de él, Dios utiliza aun a sus propios enemigos, y al mundo para traer reprensión a su pueblo.

 

Habacuc entrega un mensaje claro. Dios es el Soberano. Él es quien merece adoración. El profeta exhorta al pueblo a dejar de pecar y aceptar la disciplina porque Dios no es indiferente al pecado.

 

El clamor de Habacuc es: "Señor aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; en la ira acuérdate de la misericordia" (3:2).


Cuando hay pecado y caminamos fuera del propósito de Dios, él ejecuta su disciplina para que despertemos los adormecidos. No habría necesidad de un avivamiento si no hubiera adormecimiento.


5.- principios para un avivamiento. 

 

1. Reconocimiento de la situación caótica. En la historia bíblica notamos que en las temporadas de desobediencia todos los sectores de la sociedad se veían afectados y toda la nación sufría las consecuencias. Pero, sólo unos pocos reconocían ese estado y lo presentaban ante Dios.

 

2. Predicación relevante de la Palabra Dios nos envía a predicar un mensaje que no puede ser cambiado: el juicio de Dios para el desobediente, bendición y avivamiento para el obediente. La declaración profética  de los profetas. Anunciaba el perdón y el juicio. Lo mismo en el nuevo testamento, esta en toda  palabra. Es un principio divino.

 

3. Humillación   "Si se humillare mi pueblo. . ."  Dios le declaró a Salomón (2 Cro 7.14) que cuando Su juicio cayera sobre la nación, su respuesta debía ser solamente una: la humillación. Eso es exactamente lo que debemos hacer si queremos tener un gran avivamiento en la iglesia de hoy, Humillarse es admitir nuestras debilidades en forma específica, es reconocer que necesitamos ayuda, es bajar nuestras defensas, dejar nuestro orgullo.

 

4. Consagración  ". . .y oraren, y buscaren mi rostro. . ."  Es apartarse del pecado y separarse para Dios con un propósito santo. Es querer conocer mejor la voluntad de Dios. Es buscar los medios de gracia y relacionarse con la Fuente de Poder.

 

5. Cambio ". . .y se convirtieren de sus malos caminos. . ."  Después de reconocer nuestra falta y buscar a Dios como fuente de poder, es imprescindible la determinación de realizar cambios y así revertir el proceso.

Quiero detenerme para confirmar lo que dije al principio, El avivamiento comienza primero en el corazón y no con la oración.

 

Para humillarnos debemos admitir con toda sinceridad cuáles son nuestras áreas de debilidad. Admita su debilidad, pero para ello debe hacer una seria evaluación de cómo estas viviendo tu vida.

 

¡CARACTERISTICAS DE UN CORAZON QUEBRANTADO Y UNO QUE NO LO ES!

HIMNO DEL AVIVAMIENTO - EL VERDADERO AVIVAMIENTO


¿CUANDO NECESITAMOS UN AVIVAMIENTO?

Cuando no amamos a Dios

como lo amábamos antes.

Þ Cuando nuestros intereses terrenales son más importantes para nosotros que las cosas espirituales.
Þ Cuando preferimos mirar TV y leer cualquier otra cosa, menos la Palabra de Dios.
Þ Cuando no tenemos deseo de orar.
Þ Cuando conocemos la verdad en nuestra mente pero no la practicamos en nuestras vidas.
Þ Cuando hacemos muy poco esfuerzo en testificar a los perdidos.
Þ Cuando tenemos tiempo para todo lo demás menos para estudiar la Biblia.
Þ Cuando no nos conmovemos delante de la Palabra de Dios.
Þ Cuando los creyentes están enemistados y no sienten deseo de reconciliarse.
Þ Cuando los esposos y esposas cristianos no están orando juntos.
Þ Cuando nuestros matrimonios sólo co-existen en lugar de estar llenos del amor de Cristo.
Þ Cuando nuestros hijos están creciendo moldeados por el mundo delante de nuestra vista y paciencia.
Þ Cuando nos preocupamos más por la educación intelectual de nuestros hijos que en la situación de sus almas.
Þ Cuando el pecado es tolerado en la iglesia.
Þ Cuando permitimos que el chisme, el criticismo y la falta de amor nos domine.
Þ Cuando nuestro canto y nuestra adoración en la iglesia es carente de vida.
Þ Cuando nuestros corazones están fríos y nuestros ojos secos.
Þ Cuando estamos aburridos con la alabanza.
Þ Cuando necesitamos que haya diversión para venir a la iglesia.
Þ Cuando no extrañamos la compañía del pueblo de Dios.
Þ Cuando nos pesa dar para la obra del Señor.
Þ Cuando no ejercemos nuestra fe en el poder de Dios.
Þ Cuando estamos más preocupados por lo que otros piensan de nosotros, que lo que Dios piensa acerca de nosotros.
Þ Cuando el fuego se ha apagado en nuestros corazones, nuestros hogares y en nuestra iglesia.
Þ Cuando estamos tan ciegos que no nos damos cuenta de que necesitamos de un avivamiento.

«He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.»  Isaías 59:1-2,

LOS OBSTACULOS DEL CORAZON PARA EL AVIVAMIENTO

1.- ¿Hemos perdonado a todos? ¿Existe alguna malicia, rencor, odio o enemistad en nuestros corazones? ¿Alimentamos resentimientos, y hemos rehusado reconciliarnos?

 

2.- ¿Nos ponemos coléricos? ¿Nos exaltamos por dentro? ¿Es verdad que aún perdemos los estribos? ¿Acaso la ira se apodera en ocasiones de nosotros?

 

3.- ¿Hay sentimientos de celos? Cuando se prefiere a otro antes que a nosotros, ¿nos invade la envidia? ¿Tenemos celos de aquellos que pueden orar, hablar, y hacer las cosas mejor que nosotros?

 

4.- ¿Nos volvemos impacientes e irritables? ¿Acaso hay pequeñas cosas que nos abruman y enojan? ¿O somos dulces, calmados e inconmovibles bajo todas las circunstancias?

 

5.- ¿Se nos ofende fácilmente? Cuando la gente no se da cuenta de nuestra presencia y nos esquiva sin dirigirse a nosotros, ¿nos duele? Si se hace mucho de otros y a nosotros se nos deja a un lado, ¿cómo nos sentimos acerca de ello?

 

6.- ¿Hay algún orgullo en nuestros corazones? ¿Nos hinchamos? ¿Nos creemos mucho en nuestra propia posición?

 

7.- ¿Hemos sido deshonestos? ¿Están nuestros negocios abiertos y limpios de toda censura? ¿Damos un metro por un metro, y un kilo por un kilo?

 

8.- ¿Hemos estado murmurando de otras personas?  ¿Calumniamos el carácter de otros?    ¿Somos chismosos y entremetidos?

 

9.- ¿Criticamos sin amor, duramente, severamente? ¿Estamos siempre hallando fallos y buscando las equivocaciones de los demás?

 

10.- ¿Le robamos a Dios?  ¿Le robamos tiempo que le pertenece a Él?  ¿Hemos retenido nuestro dinero?

 

11.- ¿Somos mundanos? ¿Nos gusta el brillo, la pompa, y la gloria de esta vida?

 

12.- ¿Hemos robado? ¿Tomamos cosas pequeñas (O GRANDES) que no son nuestras?

 

13.- ¿Anidamos en nosotros un espíritu de amargura hacia otros? ¿Hay odio en nuestro corazón?

 

14.- ¿Están nuestras vidas llenas de ligereza y de frivolidad? ¿Es nuestra conducta indecorosa?  ¿Consideraría el mundo por nuestras acciones que estamos de su lado?

 

15.- ¿Hemos dañado a alguien y no hemos hecho restitución?

 

16.- ¿Estamos preocupados o ansiosos? ¿Dejamos de confiar en Dios en cuanto a nuestras necesidades temporales y espirituales?

 

17.- ¿Somos culpables de inmoralidad? ¿Te gustan las revistas o películas pornográficas? ¿Dejamos que nuestras mentes aniden imaginaciones impuras e impías?

 

18.- ¿Somos veraces en nuestras afirmaciones, o exageramos y con ello transmitimos falsas impresiones?     ¿Hemos mentido?

 

19 ¿Somos culpables del pecado de incredulidad? A pesar de todo lo que Él ha hecho por nosotros, ¿rehusamos aún creer Su Palabra? ¿Murmuramos y nos quejamos?

 

20.- ¿Hemos cometido el pecado de la falta de oración? ¿Somos intercesores? ¿Oramos? ¿Cuánto tiempo pasamos en oración? ¿o Hemos permitido que las muchas ocupaciones desplazaran a la oración de nuestras vidas?

 

21 ¿Estamos siendo negligentes con la lectura de la Palabra de Dios? ¿Cuántos capítulos leemos al día?  ¿Somos estudiosos de la Biblia?

 

22 ¿Hemos dejado de confesar a Cristo de una manera abierta? ¿Nos avergonzamos de Jesús? ¿ o Estamos testificando a diario?

 

23 ¿Estamos con una carga por la salvación de las almas? ¿Tenemos amor por los perdidos? ¿Hay alguna compasión en nuestros corazones por los que están pereciendo?

 

24 o. . . .Hemos perdido nuestro primer amor y ya no tenemos fervor hacia Dios.

 

«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad» (Sal. 139:23, 24

COMO LIMPIAR TU VIDA Y FOMENTAR UN AVIVAMIENTO

"Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; roturad el barbecho, porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia." (Oseas 10:12.)

 

Los judíos eran un pueblo de labradores y pastores y, por tanto, es común en la Biblia hallar ilustraciones que se refieren a la vida del campo y sus labores, la labranza y el pastoreo. Aquí el profeta Oseas se dirige a ellos como una nación que se ha vuelto atrás; los reprende por su idolatría y los amenaza con el juicio de Dios.

 

Un avivamiento consiste en dos partes; por lo que respecta a la Iglesia y lo que respecta a los no salvos.

 

Hablaré en esta ocasión de un avivamiento en la Iglesia. Barbecho es el terreno que ha sido arado pero que se deja sin sembrar, y la próxima temporada de siembra necesita volver a ser ablandado y roturado, para poder recibir el grano.

 

Si se quiere roturar el barbecho del corazón, hay que empezar examinándolo: examinándolo y notando el estado de la mente y ver dónde estamos. Muchos nunca parecen pensar en esto. No prestan atención a su propio corazón, y nunca saben si están prosperando religiosamente o no; si están ganando terreno y yendo hacia atrás; si son fructíferos o estériles.

 

EL autoexamen consiste en contemplar vuestra vida, considerar vuestras acciones, buscar en el pasado y ver cuál es vuestro verdadero carácter. Regresad a nuestra historia pasada. Considerad vuestros pecados uno a uno. No quiero decir dar un vistazo, simplemente, sino considerarlos uno a uno. Si es necesario coged pluma y papel, y tomad nota de ellos.

 

Hay que repasarlos como el mercader repasa sus libros. La confesión general no basta. Los pecados fueron cometidos uno a uno. EL arrepentimiento de ellos ha de ser hecho uno a uno. Consideremos primero lo que comúnmente se llama pecados de omisión.

 

1. La ingratitud. Este pecado consiste en recibir favores de Dios sin mostrad o ejercitar gratitud por ellos. ¿Cuántas veces has faltado? Recuerda los actos de providencia notable, un cambio en el curso de los acontecimientos, algo que te salvó de la ruina. Escribe los casos de bondad de Dios cuando tú estabas en pecado, antes de la conversión, y por los cuales no has dado bastantes gracias; y lo mismo las numerosas misericordias que has recibido desde entonces. ¡Cuán largo es el catálogo de ejemplos en que tu ingratitud ha sido tan negra que te ves forzado a esconder el rostro confuso! Póstrate de rodillas y confiésalos a Dios y pide perdón. El mismo acto de confesión te traerá otros pecados a la memoria. Haz esto tres o cuatro veces y verás el número asombroso de misericordias por las cuales no has dado nunca gracias a Dios.

 

2. Falta de amor a Dios. Piensa cómo te sentirías agraviado si descubrieras que el afecto de los tuyos, tu esposa, tu marido, tus hijos, flaqueara; si vieras que su mente se desvía de ti y piensan en otra persona. Quizá te sentirías morir de celos, justos y virtuosos. Pues bien, Dios se llama un Dios celoso; y tú no le has dado todo el corazón, sino que le has ofendido entregando tu corazón a otros amores. ¿No crees haberle ofendido?

 

3. Descuido de la Biblia. Anota los casos en que quizá durante semanas, o más, la Palabra de Dios no te ha causado ningún placer. Algunos, es verdad, leen capítulos enteros de tal forma que después no pueden ni decir lo que han leído. Si es así, no es de extrañar que tu vida flote a la deriva y que tu religión sea un verdadero fracaso.

 

4. Incredulidad. Recuerda los casos en que virtualmente has puesto en duda la veracidad del Dios de verdad, pues esto es tu incredulidad en sus promesas y declaraciones expresas. Dios ha prometido dar el Santo Espíritu a los que se lo pidan. ¿Crees tú esto? ¿Lo has pedido? ¿Has esperado que El te conteste? ¿No has dicho virtualmente en tu corazón, cuando orabas pidiendo el Santo Espíritu: "No creo que lo reciba"? Y si no creías ni esperabas recibir la bendición que Dios te había prometido de modo especifico, ¿no es como si le acusaras de mentir?

 

5. Descuido de la oración. Piensa en las ocasiones en que has descuidado la oración privada, la oración familiar y las reuniones de oración; o que has orado de tal manera que has agraviado y ofendido a Dios aún más que si no hubieras orado.

 

6. Descuido de los medios de gracia. Cuando has permitido que, con excusas baladíes, tu descuido de asistir a las reuniones quedara justificado en tu mente; cuando has vertido desprecio sobre los medios de salvación meramente por no gozar en el cumplimiento de tus deberes espirituales.

 

7. La manera en que has ejecutado tus deberes. Esto es, falta de sentimiento y de fe, con un estado mental mundano, de modo que tus palabras no eran más que de labios y no merecías que Dios te escuchara o hiciera caso de ti. Cuando has caído de rodillas y "dicho tus oraciones" de modo descuidado e indiferente, hasta el punto que a los cinco minutos, ya no te habrías acordado de lo que decías.

 

8. Falta de amor a las almas de tus prójimos. Mira a tus amigos y parientes, y recuerda cuán poca compasión has sentido por ellos. Has estado a su lado y visto que se dirigen al infierno, pero, parece que esto no te preocupa. ¿Cuántos días ha habido en que no has hecho de su condición el tema de una simple oración sincera, ni has mostrado deseo ardiente por su salvación?

 

9. Falta de interés por los perdidos. Quizá no te has interesado en enterarte de su condición; quizá ni aun has leído ninguna revista misionera. Mira esto y considera si es que te intereses por los paganos, y evalúa la intensidad de tus sentimientos por ellos y el deseo que tienes de su salvación. Compara con esto el deseo que tienes de tu propia salvación. ¿Cuánto has dado para que se les envíe el Evangelio? ¿Te niegas, para mostrar este interés, satisfacciones superfluas como té, café o tabaco? ¿Te has instalado cómodamente en tu estilo de vida y no estás dispuesto a pasar el menor inconveniente por ellos? ¿Oras por ellos en privado? ¿Pones aparte algo para depositar en el tesoro del Señor, cuando vas a orar? Si no haces esto y tu alma no está en agonía por los pobres paganos, ¿por qué pretendes ser cristiano en realidad? ¿No está tu profesión marcada por la hipocresía, hasta el punto que es un insulto para Jesucristo?

 

10. Descuido de tus deberes familiares. Piensa en la forma en que has vivido para tu familia, como has orado, qué ejemplo les has dado. ¿Qué esfuerzos directos haces habitualmente para su bienestar espiritual? ¿Qué deber para con ellos es el que no has descuidado?

 

11. Descuido en vigilar tu propia vida. En muchos casos te has apresurado para atender a tus asuntos particulares, y no has dedicado tiempo ni sinceridad para pasar cuentas con Dios; ¡cuán frecuentemente has descuidado vigilar tu conducta y, no estando alerta, has pecado delante del mundo, de la Iglesia y delante de Dios!

 

12. Descuido en la vigilancia de tus hermanos. ¿Cuántas veces has quebrantado el pacto de que vigilarías sobre ellos en el Señor? ¡Cuán poco te preocupas del estado de sus almas! Y con todo tienes el solemne deber de velar sobre ellos. ¿Qué has hecho para estar en contacto con ellos? ¿Sobre cuántos te has interesado, para conocer su estado espiritual? ¿Cuántas veces has visto a tu hermano enfriarse en la religión y no le has hablado? Le has visto empezando a descuidar un deber tras otro y no le has reprendido como hermano, con amor fraternal. Le has visto caer en pecado y le has dejado. Y todavía dices que los amas. ¡Qué hipócrita eres! ¿Cómo puedes dejarlos resbalar sin advertirles? ¿Permitirías, quedando tú indiferente, que algo así ocurriera a tu esposa o a uno de los tuyos?

 

13. Descuido de la abnegación, o sea, negarse a uno mismo. Hay muchos que profesan querer hacerlo todo en religión, en tanto que no se requiera negarse a sí mismos. Cuando se requiere que hagan algo en que hayan de negarse a sí mismos ¡ah!, ¡esto es demasiado! Creen que están haciendo mucho por Dios, y que hacen lo que es razonable pedir, tanto si es todo lo que pueden, como si no; pero, no están dispuestos a privarse de ninguna comodidad o conveniencia por poder servir al Señor. No están dispuestos a sufrir reproches por el nombre de Cristo. Ni a negarse los lujos de la vida, a fin de ayudar a salvar un mundo que se dirige al infierno. Se hallan tan lejos de saber que la abnegación es una condición del discipulado que no tienen idea de lo que es negarse a sí mismos. No se han negado ni aun un alfiler por Cristo y por el Evangelio. ¡Oh, estas personas se hallan camino del infierno! Están dando de su abundancia, y dan mucho, y son prontos en quejarse de que otros no dan más; cuando en verdad, no dan nada de lo que necesitan, algo de lo que hubieran podido disfrutar aunque lo hubieran retenido. Sólo dan lo que les sobra de su riqueza; y quizá la pobre mujer que pone un centavo en la colecta ha ejercido más abnegación que ellos, que han dado millares.

 

VAMOS AHORA A OCUPARNOS DE LOS PECADOS DE LA COMISION

 

14. Mundanalidad. ¿Cuál es el estado de tu corazón con relación a las posesiones mundanas? ¿Las has considerado como tuyas, como si tuvieras derecho a poseerlas en calidad de propias, según tu voluntad? Si ha sido y es así, escríbelo. Si has amado la propiedad, y la has buscado por lo que es en sí, para satisfacer tu ambición, tu espíritu mundano, o para acumularlo para tu familia, has pecado y has de arrepentirte.

 

15. Orgullo. Recuerda los casos en que te has descubierto en ti mismo la práctica del orgullo. La vanidad es una forma especial de orgullo. ¿Cuántas veces te has descubierto en consulta con la vanidad sobre tu vestido y apariencia? ¿Cuántas veces has pensado más y te has preocupado más de pasar tiempo decorando tu cuerpo para ir a la iglesia que en preparar tu mente para el culto a Dios? ¿Te has interesado más en tu apariencia externa, en el aspecto del hombre mortal, que en tu alma, o sea ver cómo aparece a la vista de Dios, que escudriña el corazón? De hecho te has preparado para que los otros te rindan culto a ti, en vez de prepararte tú para rendir culto a Dios. Has procurado dividir la atención en la casa de Dios, llamar más la atención del pueblo de Dios para que miren tu hermosa apariencia. Es en vano que quieras decir ahora que no te preocupa si los demás te miran o no. ¡Sé sincero! ¿Te habrías preocupado tanto de tu aspecto si todos los demás hubieran sido ciegos?

 

16. Envidia. Mira los casos en que has sentido envidia de los que están por encima de ti en algún aspecto. O quizá has envidiado a los que tienen más talento o son más útiles que tú. ¿No has envidiado a algunos, y has sufrido cuando oíste a otros que los elogiaban? ¿Ha sido más agradable para ti pensar en sus faltas que en sus virtudes, en sus fracasos que en sus éxitos? Sé sincero contigo mismo; y si has albergado este espíritu del infierno, arrepiéntete profundamente delante de Dios, pues de lo contrario no se te perdonará.

 

17. Criticas y censuras. Piensa en casos en que has mostrado un espíritu acerbo en que has hablado de otros cristianos en formas en que no había caridad ni amor; o falta de amor, que siempre requiere que esperes lo mejor en todo caso posible, y que interpretes de la mejor manera posible toda conducta dudosa.

 

18. Calumnia. ¿Hay ocasiones en que has hablado de las faltas de otros, reales o supuestas, a su espalda; has hablado de miembros de la Iglesia y otros sin necesidad, y sin ninguna razón buena? Esto es calumniar. No tienes por qué mentir para calumniar; el decir la verdad con la intención de perjudicar ya es calumniar.

 

19. Ligereza y frivolidad. ¿Con cuánta frecuencia has dado muestras de ligereza ante Dios, cosa que no te habrías permitido en la presencia de un soberano de la tierra. Te has portado como un ateo, pues te has olvidado de que hay un Dios, o le has mostrado menos respeto a El, en su presencia, del que habrías tenido por un juez de la tierra.

 

20. Mentir. Has de entender Io que es mentir. Mentir es todo intento de engañar; si no hay este intento no es mentira. Pero si dices algo con la intención de desviar de la pura verdad, es una mentira. No las llames con otras palabras. Para Dios son MENTIRAS, y tú eres culpable de MENTIR, y no trates de disimularlo. ¡Cuántas falsedades se cometen en los negocios, en el trato social, con palabras, aspectos y acciones que están calculados para causar una cierta impresión en otros, por razones egoístas!

 

21. Engaños y trampas. Escribe los casos en que has hecho algo a otro que no te habría gustado que te lo hicieran a ti. Esto es engaño. Dios ha dado la regla para este caso: "Todas las cosas que quieras que los hombres te hagan a ti, esto es Io que debes hacer a ellos." Si no Io has hecho has faltado. La regla no es que deberías hacer "todo lo que razonablemente puedes esperar que hagan para ti", porque esta regla podría admitir un cierto grado de maldad. La regla es: "Que tú quisieras que hicieran a ti."

 

22. Hipocresía. Por ejemplo, en tus oraciones y confesiones a Dios. Piensa en las oraciones pidiendo cosas que no quieres en realidad. Y la evidencia es que cuando has terminado de orar, no podrías decir por qué has orado. ¿Cuántas veces has confesado pecados de los que no tenías intención de apartarte, y que no tenías el solemne propósito de no repetirlos? Sí, has confesado pecados que piensas repetir, y ¡seguir viviendo!

 

23. Robar a Dios. Aquí entra el tiempo perdido, pasando las horas que Dios te ha dado para servirle y salvar almas, en diversiones vanas y conversación tonta, leyendo novelas o no haciendo nada; casos en que has aplicado mal tus talentos y capacidades mentales, en que has despilfarrado dinero en concupiscencias, o cosas que no necesitabas, y que no contribuyen a tu salud, bienestar o utilidad. Quizá dinero para tabaco. No diré nada de bebidas alcohólicas, porque ya doy por sentado que quien profesa religión no bebe, pero deseo que ni aun uses este verdadero veneno, el tabaco.

 

24. Mal humor. Quizá hayas faltado a tu esposa, hijos, resto de la familia, criados o vecinos. Pon todo esto en el papel.

 

25. Impedir a otros que sean útiles. Quizá has debilitado su influencia con insinuaciones contra ellos. No sólo has privado a Dios de sus talentos, sino que has atado las manos de otro. Que mal siervo es aquel que no sólo deja de hacer él lo que debe sino que, además, impide a los otros que lo hagan. Esto es el quitarles el tiempo; destruir su confianza en Cristo. Con ello te has puesto en las manos de Satanás, holgazaneando e impidiendo trabajar a otros

 

Si has cometido una falta contra un individuo, y te es posible, por hallarse él cerca, ve y se lo confiesas. Si está distante, escríbele. Si has defraudado a alguien, envíale el dinero con los intereses.

 

Haz todo esto ahora, no lo aplaces; esto lo empeoraría todo. Confiesa tus pecados a Dios, si los has cometido contra Dios, y a los hombres si los has cometido contra los hombres. No pienses escaparte andando alrededor de estas piedras de tropiezo. Quítalas. Cuando rotures tu barbecho has de quitar todos los obstáculos. Pequeñas cosas que te impiden que te sientas en lo religioso de modo diferente de lo que quisieras. Rotura la tierra, otra vez. No te desanimes, no dejes de hacerlo porque es difícil; conduce el arado, vuelve los terrones arriba y abajo, hasta que todo esté blando para recibir la semilla y rendir fruto a ciento por uno.

 

26. Cuando hayas terminado, a conciencia, vuelve a empezar otra vez, como dije, pensando que lo que has escrito te recordará otras cosas relacionadas con ellas. Y de nuevo, por tercera vez. Verás que puedes recordar cantidades enormes de cosas, que no te gustaría recordar en la eternidad. Prepara y repasa esta lista con el mismo cuidado y solemnidad con que te prepararías para el juicio final.

 

AI repasar el catálogo de tus pecados asegúrate bien de tu resolución de hacer una reforma total y ahora. Todo lo que no esté bien, decide al instante que, con la ayuda y fuerza de Dios, no volverás a hacerlo. No sería de ningún beneficio examinarse a menos que hagas la decisión de enmendar todo lo que haya malo en tu corazón, tu temperamento y tu conducta.

 

Cuando lo hagas, si ves que en tu mente hay aún oscuridad, que no se hace la luz y que el Espíritu de Dios está apartado de ti, es que no has sido bastante concienzudo. En el progreso de la obra has de forzarte, poner toda tu intención en la obra, con la Biblia delante, probando tu corazón. No puedes esperar que Dios obre un milagro para ti, roturando el barbecho. Sólo lo hará haciendo tú uso de los medios. Concentra tu atención en tus pecados. No puedes pensar en ellos mucho tiempo y a conciencia sin ver Io malvado de los mismos y sentirlo, sentirlo profundamente.

 

La experiencia demuestra que es beneficioso el repasar la propia historia de esta manera. Ponte a trabajar en ello; decide que no pararás hasta que puedas orar. No tendrás nunca el Espíritu de Dios en ti hasta que hayas desentrañado todo este misterio de iniquidad y presentado tus pecados delante de Dios. Que este trabajo de arrepentimiento y plena confesión, este quebrantamiento delante de Dios, tengan lugar y tendrás el espíritu de oración, en abundancia, a rebosar. La razón por la cual tan pocos cristianos conocen este espíritu de oración, es porque nunca se han tomado el trabajo de examinarse debidamente y someter sus corazones de esta forma.

 

27. No sería de ningún valor el predicarte si tu corazón está endurecido, en barbecho. El labrador no echa su semilla sobre la roca. No produciría nada. Por ello entre los que profesan religión hay tan poco fruto; mucho exterior, pero poco sentimiento. Hay mucha actividad y poca piedad. Si sigues así en los caminos de Dios, seguirás endureciéndote, las cosas empeorarán, como la lluvia y la nieve hacen más espesa la costra de un campo en barbecho y vuelven los terrones más duros.

 

28. Los que profesan religión no deberían estar nunca satisfechos o esperar un avivamiento, por el mero hecho de despertar de su sueño, jactarse y hablar mucho, aunque sea a los pecadores. Tienen que empezar roturando su campo. Una vez hecho esto, para conseguir un modo de sentir más profundo, lo que hay que hacer es salir y ver a los pecadores camino al infierno y hablar con ellos y guiar sus almas desorientadas. Entonces recibirás más sentimiento. Te puedes entusiasmar sin esta roturación; puedes mostrar mucho celo, pero no durará, y no vas a hacer mella en los pecadores, ni los retendrás. La razón es que lo harás de modo mecánico sin la debida preparación.

 

29. Y finalmente, ¿estás dispuesto a roturar tu campo en barbecho? ¿Quieres seguir este curso que se te indica y perseverar en él hasta que estés del todo despierto? Si dejas de hacerlo, de prepararte, no puedes seguir conmigo mucho trecho. He ido contigo tan lejos como pude para serte útil, pero ahora has de roturar el campo. De lo contrario todo lo que me queda por decir no te será de ninguna utilidad. Más aún, te hará peor, te endurecerá. Si no te pones a trabajar en esto inmediatamente puedes estar seguro que no tienes interés en un avivamiento, que has abandonado a tu pastor y le dejas para que luche solo. Si no lo haces, puedo decirte que has olvidado a Cristo, porque rehúsas arrepentirte y volver a tus obras del principio, como hacía la iglesia del Apocalipsis.

“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”     1 Pedro 1:13-19    DIOS TE BENDIGA...

ANHELA...  EL ESPIRITU DE ORACIÓN...

Los predicadores antiguos de avivamiento hablaban de tener el "espíritu de oración".


Ellos hablaban de llorar, agonizar, clamar, luchar, "tener dolores" en oración. La razón por qué estos predicadores de avivamientos eran tan ungidos y saturados con la presencia de Dios, fue que ellos habían realmente llegado de frente a Su trono en la oración, y que habían pasado mucho tiempo teniendo comunión con El allí. Este tipo de oración ha siempre sido una de las claves más importantes para un verdadero avivamiento.


Charles Finney dijo: "Mientras yo no tenía el espíritu de oración, no podía hacer nada ... Me encontraba incapaz de predicar con poder y eficacia, o de ganar almas..." George Whitefield dijo: "Días y SEMANAS enteras pasé postrado en el suelo en oración silenciosa o a voz alta..." Frank Bartleman escribió: "De noche casi no podía dormir por el espíritu de oración... La oración literalmente me consumía." Y D.M.Intyre escribió: "Antes que el gran avivamiento en Gallneukirchen empezara, Martín Boos pasaba horas y días y a menudo noches en agonías solitarias de intercesión. Después, cuando él predicaba, sus palabras eran como una llama de fuego, y los corazones de la gente como pasto."


Como demuestra la historia, la iglesia puede esperar un avivamiento verdadero solamente cuando un remanente del pueblo de Dios se DESESPERA - desesperado por el estado recaído de la iglesia, desesperado por la tibieza dentro de ellos y en todos los que los rodean, desesperados por el pecado y los falsos compromisos, desesperados por el hecho de que Dios no está siendo GLORIFICADO, que El no es realmente SEÑOR de Su iglesia, que un mundo moribundo se burla de Sus palabras y las considera irrelevantes. El avivamiento vendrá cuando el pueblo de Dios se humilla verdaderamente, cuando ellos remplazan su "imagen positiva" con la realidad del lamento de Santiago: "Afligíos y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará." (Stgo.4:9-10)


Como se decía de Evan Roberts: "El se quebrantaba, llorando amargamente ante Dios para que El les doblegue ante El, en una agonía de oración, con lágrimas corriendo por sus mejillas, con todo su cuerpo encorvándose de dolor." - Y John Wesley preguntó: "¿Tiene Ud. días de ayuno y oración? Asalte el trono de la gracia y persevere allí, y misericordia vendrá de lo alto." Hermanos, hermanas, ¡necesitamos volvernos DESESPERADOS en nuestras oraciones!

MANIFESTACIONES DE AVIVAMIENTO


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Comentarios: 9

  • #1

    Pastor José Rivero (sábado, 02 octubre 2010 19:26)

    bendecido amado pastor, agradezco al Señor encontrar tan excelente material de ayuda para mi ministerio. Son una maravillosa bendición.

  • #2

    evangelista sandra patricia (jueves, 07 octubre 2010 13:41)

    gracias, DIOS bendiga a los creadores de esta pagia era necesario y es necesario que se siga creando pagina llenas de la unsion del amor del señor para las multitudes de almas en este mundo tan moribundo gracias nesecitamos mas temas en esta pagina temas del espiritu santo,que hablan mas de EL,los bendigo

  • #3

    elba escalante (viernes, 22 octubre 2010 11:17)

    agradesco a Dios por esta enseñanzas,en verdad,cuanto necesitamos las iglesias hoy.volver al principio de Dios.creer.vivir y practicar su palabra.bendiciones.

  • #4

    carlos ramos (jueves, 22 septiembre 2011 21:33)

    hermanos muchas grasias por este blok asido una vendicion para mi durante muchos años esentido esto que quema mis huesos por ber un avivamiento en mi congregacion y demas congregaciones me a servido de mucho esta enseñansa EL DIOS DE PAZ Y SU IJO JESUCRISTO NUESTRO AMO Y SEÑOR LES COLME DE RICAS Y ABUNDANTES VENDICIONES AMEN

  • #5

    cristofer (viernes, 04 enero 2013 22:15)

    lo que no entiendo es cuando dice que el avivamiento se comienza en el corazón no con la oración a que se refiere

  • #6

    carmen lucila zaidiza de albarracín (sábado, 15 junio 2013 16:57)

    quiero bendecirlos a todos por tan especiales enseñanza, que he encontrado, tan veridicas , reales y espirituales que despúes de hoy haberla descubierto la continuare visitando al solo hecho de leer cala en el corazón y aviva la fazón..los felicito y bienaventurados sean siempre..carmen lucila zaidiza de albaracín

  • #7

    evangelista daniel (martes, 07 enero 2014 11:30)

    hermanos muchas bendiciones el tiempo ha llegado de que el avivamiento pudra todo dormitar espiritual en las iglesias y sus lideres

  • #8

    Francisco Alberto Sanchez (domingo, 06 julio 2014 14:47)

    Saludos y bendiciones abundantes.

    Felicitarle y animarle por el buen contenido de esta pagina son temas de actualidad, útiles y necesario los cuales deben ser considerado y tratado con urgencia, pues carecemos de avivamiento personal y congregacional.
    Paz.

  • #9

    Geovanny Ruiz (domingo, 13 julio 2014 20:09)

    Doy gracias a Dios por tu ministerio , por la bendición que a traído a mi vida por medio de esta enseñanza.

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