¿COMO ORABAN?

 

“La cenicienta de la iglesia es la oración. Esta criada del Señor es despreciada y desechada porque no se adorna con las joyas del intelectualismo, ni las brillantes sedas de la filosofía, ni con la impresionante tiara de la psicología. Lleva los delantales de honesta sinceridad y humildad. No teme arrodillarse”. Leonardo Ravenhill

 

“Nuestra oración, sin embargo, necesita ser engendrada y perseguida con una energía incansable, una persistencia imperturbable y un valor que nunca desfallezca”.      E. M. Bounds

 

El punto de la avanzada

 

“...tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la tribulación.” Isaías 33:2

 

“Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado me alma.” Sal. 143:8

 

           Los santos combatientes de todos los tiempos están de acuerdo que la manera más confiable para asegurar un día de conquista y victoria es madrugar, muy de temprano. Las primeras horas de la madrugada son el punto inicial para la avanzada o vanguardia, para iniciar el día con templanza, obteniéndola al negarse a sí mismo para Dios, dando al alma una ventaja sobre el enemigo; No pudiéndose obtener de otra manera.

 

           E.M. Bounds, cuyos libros sobre la oración han traído gran bendición y siguen imprimiéndose, enseñó unas apreciadas lecciones a muchos otros ministros en cuanto al madrugarse. Uno de estos ministros, el Rev. Hodge, quien estimó grandemente al Sr. Bounds, nos comparte unas de estas lecciones, las cuales se nos aplican particularmente, a causa del tiempo complaciente en que vivimos.

 

           “Guarden todos la velada matinal.” instruyó J.R. Mott, un viajero de todas las partes del mundo. “¿Qué expresa esta costumbre? Quiere decir, comenzar cada día en aislamiento con Dios, leyendo las Escrituras meditativamente, orando, y estando en silencio ante Dios. Fíjate, quiero decir, comenzar cada día de esta manera, no, un día sí y otro no, ni solamente cuando te convenga hacerlo. Hemos encontrado que los días que fueron los más difíciles para comenzar esta práctica, fueron los mismos días que más necesitaba de esa ayuda especial, que proviene de tal práctica.”

 

           “A la luz de la experiencia y observación, se puede decir con convicción, que no hay hábito más potente para conservar una fe real, para mantener y aumentar el nivel de energía espiritual, para prepararse para identificar y actuar ante los peligros y todas las oportunidades que él nos da; cuando comenzamos cada día velando ante Dios.”

 

           Muchos de nosotros tenemos una deuda de gratitud por la ayuda que hemos recibido de los escritos de Osvaldo Chambers. De la reseña hecha por la sobrina del Sr. Chambers, saque una lección. Dijo la sobrina:

 

           “Él tuvo por costumbre madrugar, levantándose muy, pero muy temprano”. A veces, cuando ella bajaba a gatas las escaleras, a las 6 de la mañana, lo encontró en la cocina, envuelto en su manto (la tetera siempre la tenía cerca) leyendo o escribiendo- a veces arrodillado. Sin mostrar cualquier desagrado al ver a su pequeña- y muy habladora- sobrina, siempre le mostró una sonrisa. La ponía en un rincón con un libro, donde se quedaba sentada, feliz y contenta, sólo por estar con él.”

 

             Osvaldo Smith da la siguiente observación: “Durante más de cuarenta años, he cuidado el velar matutino de tres maneras: Empiezo leyendo la Palabra de Dios, acordándome de las palabras “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,” (1 Pedro 2:2) Segundo, en obediencia al Salmo 5:3,“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”, yo oro. Tercero, tocante a la somnolencia: antes yo siempre estaba con somnolencia cuando quería orar. La causa era porque tenía la costumbre de arrodillarme, cerrando los ojos y bajando la cabeza a mis brazos. Desde hace años que tomé la costumbre de orar andando. Andando de aquí para allá, nunca me da somnolencia. Puedo estar alerto.”

 

           “Descubrí que al arrodillarme y orar en voz baja, diez minutos me parecían mucho tiempo, pero al orar en voz alta y caminar, el tiempo pasaba rápidamente. Al acostumbrarme a este método, he podido orar durante horas seguidas y he encontrado el velar matutino ser como mi fortaleza y sustento. Los problemas se resuelven antes de que los encuentres. Dios oye y responde. En lugar de permitir que las circunstancias me venzan o me manden al sanatorio por crisis nerviosa, puedo ganarlas. No conozco una emoción más agradable que la emoción conmovedora del velar matutino.”          

 

“Al comienzo, el hombre físico se rebela en contra de ella (la oración matutina); el cuerpo, consentido y cuidado por años, rehúsa responder a las demandas del alma; el diablo no lo permite. Los hombres no la toleran. Todas las cosas en la tierra y el infierno protestan contra el alma. Noventa ministros de cada cien te dirán que es tiranía impuesta sobre ti mismo. ¡Oh, hombre de Dios, no les hagas caso! La autocomplacencia es la ley de la muerte, la abnegación es la ley de la vida. La familia murmurará en contra de tres o cuatro horas de oración matinales. Las potestades de la oscuridad están opuestas a ti. Pero no te desanimes. ¡Dios está cerca!”

 

           “Si falla (la oración) por una mañana nomás, tu familia lo reconocerá y lo anunciará a los vecinos. Quizá el hombre mismo que tratabas de animar a levantarse temprano, te llamará en esta misma mañana que no te levantaste a las cuatro de la mañana. Y, te encontrará todavía dormido a las seis; te llamará hipócrita. Sigue paciente. Dios es bondadoso y conoce tus buenas intenciones. El perdona cuando los demás condenan.”

 

           “¡Mi alma por tu alma! Si confías en Dios y lo haces (orar temprano), tendrás un deleite inmenso. El gozo de estar con Dios durante horas seguidas, antes de que se despierte el mundo, te recompensará en todas tus pruebas y penas, y la gloria traída a Su nombre no se puede comprender.”

 

           “Yo no creo en el seguir ciegamente a los otros hombres. El cuerpo humano necesita unas ciertas horas para descansar cada noche (para mantener la salud), y al probar a mi cuerpo, encontré que necesito siete horas, nada menos. Si no puedo dormir esa cantidad en la noche, duermo el resto durante el día. Juan Wesley dijo que su cuerpo necesitaba seis horas y media diariamente. Dormía seis por la noche y treinta minutos después de almorzar. Pero miremos a Cristo como ejemplo en la oración y no a los hombres en el asunto.”

 

           Si te has formado la regular costumbre de la real oración matutina y la retienes, has cumplido el aspecto casi más notable que un hombre o una mujer es capaz de hacer. No solamente glorificas a Dios y animas a otros, sino que también tienes un buen comienzo para la eternidad. Muy seguramente te establecerás en Dios, pero faltar a esta práctica, y seguir faltando, es igual que faltar por completo hasta el fin. No se piense que el que ora poco ha ganado mucho. Cuídate de las charlitas con Jesús si realmente conoces al Señor. Orar poco es a veces peor que no orar; es un apaciguamiento a tu conciencia y un insulto a Dios, Quien te dio la existencia, la fuerza y el tiempo. ¿Para qué te los dio?  

 

Gánese la Madrugada

 

“Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana. Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones”. (Sa. 57:8,9)

 

“Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan”. (Pr. 8:17)

 

           La persistente costumbre de Guillermo Carey era empezar cada mañana leyendo un capítulo de la Biblia, primero en inglés y luego en cada uno de los seis idiomas que sabía.   Aunque fue un hombre común, Guillermo Carey consiguió mucho para la India al haber traducido la Biblia a varias lenguas y dialectos. Las horas de la madrugada fueron siempre, sin duda, uno de los secretos para sus gigantescas contribuciones al bienestar espiritual de la población india. Porque, el que le da una Biblia a un pueblo, le regala una herencia de bendición a esa nación.

 

           Ebenezer Erskine, famoso en la historia de la Sucesión Escocesa de la Iglesia, tenía la costumbre de levantarse a las cuatro de la mañana para orar.

 

             Jorge Whitefield dijo tocante al velar matutino: "Se dijo de los santos del Antiguo Testamento, que se levantaban temprano de mañana; y en particular de nuestro Señor, que se levantó muy de mañana, siendo aún oscuro para orar. La mañana brinda amistad a la devoción; y si no se puede negar, tan sólo para levantarse a orar, no sé cómo podrá morir al aguijón por Jesucristo."

 

           Juan Wesley dijo a sus predicadores que su primera ocupación era ganar almas y sólo por la labor continua y la perseverancia pudo librarse de la sangre de todos los hombres. Y, por fin les dijo: “¿Por qué no somos más santos? ¿Por qué no vivimos para la eternidad ni andamos con Dios todo el día? ¿Nos levantamos a las cuatro o las cinco de la mañana para estar a solas con Dios? ¿Recomendamos y observamos la hora de oración a las cinco de la tarde? Cumplamos nuestro ministerio.”

 

           J.D. Drysdale, un hombre de nuestra era, que hizo mucho para Dios en Gran Bretaña, fue un madrugador: “Durante cuarenta años,” dijo, “he mantenido la costumbre de pasar la vela matutina a solas con Dios. Durante ese tiempo, he leído completamente la Biblia cada año, siguiendo el sistema de Roberto McCheyne, lo que quiere decir que cada año se leen por completo el Antiguo y el Nuevo Testamento una vez, y los Evangelios y los Salmos dos veces. Y, más de esto, he estudiado en especial otros temas.”

 

           “Temprano en la mañana, empiezo a leer y llego a estar consiente que Dios, por medio de Su Palabra y Su Espíritu, me está hablando. Luego, pronto me encuentro hablándole a Dios. Cuanta bendición y fuerza nos vienen al comenzar el día así, al encontrar a Dios cara a cara, antes de salir a enfrentar al mundo; por leer y digerir Su Palabra antes de tocar nuestra correspondencia o el diario.”

 

           Alguien que ha calculado que el tiempo ganado del sueño por velar, dijo la siguiente: "La diferencia entre levantarse a las cinco de la mañana, a cambio de levantarse a las siete de la mañana, por el espacio de cuarenta años, suponiendo que siempre se acueste a la misma hora de la noche, es igual a añadir diez años a la vida de un hombre."

 

           Fijémonos en la vida de G.C. Bevington, un evangelista notablemente usado de Dios en los EE.UU.: “Hace unas semanas, al despertarme en la mañana, me sentía como bajo de una nube. Un poco tieso, no parecía yo rebosándose de gozo; no escuché las campanas de alegría en mi alma. Bueno, en dos o tres minutos entendí lo que hacía yo: estaba acercándome a la lobreguez de Satanás. Eran las tres y media de la mañana, la hora acostumbrada para orar. Pero, en lugar de orar, salté de la cama y dije, “Sí, buenos días, Jesús, ¡Qué bueno verte aquí!” Le di la mano y alisté un asiento para Él, diciéndole que se sentara. Mientras me vestía, me lavaba y desayunaba, yo Le hablaba en voz alta como te hablaría a ti si estuvieras conmigo. Bueno, al cumplir los quehaceres de la mañana y alistarme para escribir a máquina, te digo que no estaba tieso, ni tenía lobreguez, ni desánimo. Y, las campanas de gozo estaban vestidas de lujo, tocando sus instrumentos. Tenía que andar de aquí para allá por un rato bajo los gozos que inundaban a mi alma. Ahora bien, supongo que si alguien hubiera entrado, sabiendo que yo vivía solo, hubiera pensado que en el asilo hubiera un lugar para mí. Pero no debemos permitirle a Satanás que nos empuje y robe nuestra herencia a través de los pensamientos humanos.”

 

El piadoso Samuel Rutherford de Anwoth, Escocia, se levantó a las tres de la mañana y sus cartas y sermones exhalan un amor íntimo para el Señor Jesucristo, lo cual ganó por medio de ese largo tiempo de comunión. “Mas el pueblo que conoce a su Dios, se esforzará y actuará.” Dn. 11:32

 

           C.T. Studd, también guardaba la costumbre de madrugar, y a sus 52 años, con una enfermedad dolorosa, invadió a África para Cristo. Su biografía, C.T. Studd, Cricketeer y Pioneer (C.T. Studd, Jugador de Vilorta y Pionero), contiene un vistazo de su rutina matutina cuando estaba en África. “Al pie de la cama estaba un fuego encendido, encima del piso de barro. Por la noche una figura negra se veía encima de su colcha de bambú, retorcida muy cerca del fuego; porque ésta era su única frazada. Esta silueta era su “niño”. Durante de unos años el “niño” realmente era un hombre adulto que le atendía a Studd, con la devoción de una mujer. Este ayudante tenía una pierna rígida y por esto se llamaba ‘Una Pierna’.” “A las dos y media o tres de la mañana se escuchaban movimientos. ‘Una Pierna’ se despertó con la regularidad de un reloj y el primer sonido fue el golpe de los leños cuando los echaba entre los tizones, y luego el largo puu-u-u, mientras soplaba las chispas de unas brazas, haciendo llamas de la experta manera de los nativos. Luego, puso la tetera encima y pronto estaba lista la taza de té. Ahora Bwana (como se llamaba Studd allá) estaba despierto. Él toma del té y el “niño” se volvía a dormir. Bajaba una Biblia del estante y Bwana está a solas con Dios. ¿Qué pasaba entre los dos en esas horas quietas? Se revelaría lo sucedido, unas horas después, a todos los que tuvieran deseos de oír.”

 

           “En la reunión con los nativos, durante la mañana, la que raras veces duraba menos de tres horas, cuando la dirigía Bwana; y en la reunión de oración con los blancos, la que duraba desde las siete de la noche hasta las nueve o diez de la misma, se vertía lo que visualizó y escuchó cuando estuvo orando a Dios por la madrugada: Todo esto partiendo de un corazón ardiente para la salvación de los hombres y de unos labios que fueron tocados como por un carbón encendido. Nunca necesitó más preparación para esas reuniones que la de aquellas horas matutinas... le hablaba a Dios y Dios a él, e hizo Su Palabra viva en él.”

 

Guillermo Bramwell, un hombre usado poderosamente por Dios en Inglaterra, tuvo muy firmes convicciones acercas del madrugar para orar y leer la Biblia. “Su costumbre fue levantarse a las cuatro de la mañana en el verano y a las cinco en el invierno. Si estaba en un lugar donde la gente empezaba a trabajar antes de estas horas, se levantaba más temprano, a menos que no pudiera, pues no podía soportar la idea de que alguien se ocupara en trabajos mundanos antes de que él entrara a servir al Padre Celestial. Ese tiempo reconquistado del sueño fue añadido con diligencia al orar, leer las Escrituras y estudiar. Encontró que aquellos días que comenzaban con oración insistente, pasaban en alabanzas gozosas y acciones de gracias. Por lo general, su plan era orar fervientemente por un rato, luego leer uno o más capítulos de la Biblia, y luego acercarse otra vez al trono de gracia. Estos ejercicios alternativos se repetían varias veces en la mañana. Él dijo: —Me gusta llenar mi alma de Dios en la mañana, entonces logro vivir en el Espíritu todo el día.”

 

           “Varios de sus amigos, con quiénes se alojaba en el campo, testificaron que por la mañana, cuando salía de su cuarto para desayunar, su cabello estaba empapado de sudor, como que si hubiera estado trabajando rigurosamente con su fuerza bruta. Estos esfuerzos produjeron los resultados deseados y tal Jacob luchador llegó a ser un Israel dominante.”

 

           “Muchas veces se levantaba a medianoche para orar y sus amigos lo encontraban a veces arrodillado y envuelto en una frazada, cumpliendo su ejercicio encantador.”

 

           Escribiéndole a un amigo, le aconsejó, “Oh, cuánto Satanás te tentará para que te quedes en la cama en esas mañanas frías, cuando debieras ocuparte en orar y estudiar en cada una de ellas, levantándote a las cinco o antes. Si practicaras esto, ¡Cuántas maravillas haría Dios con su Palabra en tu alma y tu familia!”

 

           En otra ocasión él escribió, “Si recibes lo que llamo ‘el completo reposo’ por la mañana, con la mente fija en Dios, el descanso tranquilo; esto te llevará encima de tus pequeñas preocupaciones con la mejor paciencia, tal cual águila sobrevolando la tormenta, y la cruz diaria será la bendita forma para llevarte al cielo. Y esto es un cielo constante; es tu morada- es tener a Dios como tu Todo.”

 

            Guillermo Bramwell existió en Inglaterra como una genuina llama de fuego. Ganó a las almas por miles, pero detrás de la escena había agonizantes luchas e incesantes oraciones. Su biógrafo dijo: “Se mantenía arrodillado durante horas. Casi vivía así. El fuego del Espíritu que tenía fue aprehendido por medio de las horas invertidas en la oración. Muchas veces estaba hasta cuatro horas seguidas, retirado a la oración.”

 

           “Después de doce horas de gemidos, ocupando todas las maneras, Dios ha abierto los ojos de los ciegos. Nunca vi el poder de Dios tan visiblemente manifestado; cualquiera que fueran los resultados, Dios fue quién los produjo.”

 

           Guillermo buscaba con diligencia renovadores bautismos del Espíritu Santo, ayunando y orando. Dijo: “Estoy bebiendo del Espíritu mucho más profundamente hoy: a través del orar sin cesar, recibiré la plenitud de Dios. Más que nunca, tengo vergüenza de la incredulidad. Oh, ¡Cuánto ella deshonra a Dios y Su verdad!”

 

           “Veo más claro que antes que los que están rendidos a Dios en oración continua, son gente de acción, en la tierra y en el cielo. Pasan por el mundo con serenidad, son obedientes a llevar la cruz y se glorían más entre más pesada fuera la cruz. De otra manera, si no están rendidos a Dios en oración, cada cruz les traerá una mayor perplejidad y les roba el poco amor y gozo que tienen. Estar vivo en Dios en todo, es como tener dos cielos; estar inestable y de medio corazón, es cómo tener dos infiernos.”

 

           Bramwell aconsejó a otro ministro: “Oh hermano mío, proponte madrugar, no dejes que carne y sangre te lo impidan; gana en este punto y todo lo conquistarás.” A otro escribió: “La oración constante traerá la gracia para sus propósitos. Toca la puerta con persistencia, toca fuertemente y acércate seguro de lo que tienes. No digas, ‘He orado, mañana y tarde’, sino hazlo varias veces al día. Sí, siete veces al día llámale. Oh, ¡esta oración, esta fe, este Dios, este cielo!”

 

           También nos compartió de sus luchas: “Mi guerra es continua. Por todos lados están los poderes de las tinieblas. Las tentaciones por mi flaqueza, desánimo, por poner a un lado la predicación y la oración, son tan grandes como nunca antes, sí, quizás sean aun mayores. Las invitaciones a banquetes por muchos amigos de ese lugar, que eran adinerados y muy amistosos, eran más numerosas que antes; y esas invitaciones tienden a producir efectos negativos.”

 

           De esa forma, se negó a sí mismo las largas pláticas con hombres. Y, cuando charlaba con otros, dejó la política a los políticos, el negocio a los negociantes y puso énfasis en la importancia del alma y su necesidad de Dios, ¡AHORA!

 

           Alguien que se alojaba con el señor Bramwell decía: “Él tenía la costumbre de enclaustrarse [en un cuarto especial] e invertir hasta dos, tres, cuatro, cinco o aun, a veces, seis horas en la oración y meditación. A menudo entraba al cuarto a las nueve de la mañana y salió hacia las tres de la tarde. Los días de sus más largas visitas con Dios fueron, yo creo, los días de ayunos. En esos días rehusó cualquier refresco y dijo al entrar al cuarto: —Olvídate ya de mí.”

 

J.A. Bryan de Birmingham

           La vida de oración del predicador presbiteriano J.A. Bryan afectó poderosamente a toda una ciudad norteamericana, historia que es resumida a continuación. La misma fue escrita por Harry Denham, Secretario del Evangelismo de la Iglesia Metodista, quien conoció personalmente a este hombre extraordinario.

 

          “En Birmingham, Alabama, donde nací y viví durante 45 años, el más famoso hombre no era el alcalde, ni el editor del gran diario de aquella ciudad, ni el presidente del gran banco de la ciudad, ni el presidente de la empresa Tennessee Coal, Iron, and Railroad Company (Empresa de Carbón, Hierro y Ferrocarril de Tennessee), que tenía 30,000 empleados. El hombre más conocido fue el humilde predicador presbiteriano llamado J.A. Bryan. Todos en Birmingham simplemente le llamaron “Hermano Bryan”.”

 

           Siendo todavía joven, vino a Birmingham, la cual era una nueva ciudad en ese entonces. No vino para minar carbono u otros minerales, ni para hacer cualquier trabajo físico. Vino, como ha explicado muy bien Guillermo Stidger, egresado de la Universidad de Teología de Boston, para ser “un necio para Cristo”. Esto es, de veras, la mejor forma describirlo. Otros se han hecho necios para el oro, el placer, el prestigio, la educación o la política.“Pero, el hermano Bryan para Cristo era un necio.”

 

           “Fue conocido como un hombre de oración. Cuando falleció, los ciudadanos de Birmingham erigieron un monumento en memoria de él. El monumento fue una piedra labrada con la forma de hermano Bryan, arrodillado, orando. Tal como él era, la gente de esa gran ciudad industrializada quería recordarlo.”

 

           “A la medianoche se podía encontrar al hermano Bryan en la parada de los carros eléctricos, orando con los trabajadores y conductores, cuando ellos arribaban a la parada, durante la noche. De igual modo, oró con los trabajadores del tren en la mañana, antes que empezara la jornada.”

 

           “Hermano Bryan consoló a más personas en sus tristezas que cualquier otro ministro de nuestra ciudad. Fue conocido por todos; sin importar su prestigio, creencia, raza o finanzas.”

 

           “Un día, él y yo estábamos en la esquina de la Segunda Avenida y 20 Calle, que es el punto de más tránsito de Birmingham. Allí hermano Bryan oró con hombres y mujeres desamparados y necesitados. En cierta ocasión, le vi sacar su sombrero negro que llevaba, y usarlo para atraer la atención del chofer de un automóvil de lujo. El automóvil se paró, al igual como lo hacían todos para el hermano Bryan. Unas mujeres de la alta sociedad estaban en el asiento de pasajeros, a las cuales preguntó el hermano Bryan: —¿Puedo orar con ustedes? —Y como todos hacían para el hermano Bryan, le dieron su consentimiento. Oró un ratito con ellas, se despidió y mandó al chofer que siguiese adelante.”

 

           “Condujo muchos servicios funerales. A veces, solo él asistía esos servicios, a razón de que el difunto era un hombre pobre o poco conocido.”

 

           “El Hermano Bryan siempre anunciaba el evangelio en tales servicios. Dijo que quizás iba a ser la única oportunidad que tuvieran algunos para escuchar un sermón. En los mismos, siempre pidió al ministro ayudante compartir una oración. Una cierta vez, un ministro joven oró largo tiempo durante el servicio. Oraba y oraba y oraba, y por fin terminó. El Hermano Bryan le aconsejó, diciendo: —Hermano, si oraras en otras ocasiones, no estarías tan atrasado en tu orar.”

 

           “A veces, el hermano Bryan llamó a otros por teléfono, pidiéndoles que orase con él por teléfono. Siempre estaban agradecidos por esa oportunidad. El Hermano Bryan oraba rápidamente, se despedía y llamaba a otra persona. Podría contarles tantas historias similares acerca de él.”

 

           “Un día su cansado corazón se paró. Su cuerpo fue llevado al cementerio, no por un coche fúnebre, sino que por la ambulancia de los bomberos de la ciudad, porque se consideraba el capellán de la ciudad. A lado de las calles desde su iglesia hasta el cementerio, tal distancia, siendo de cuatro kilómetros, había miles de personas, llorando sin timidez, durante su procesión fúnebre. Así el Hombre de Oración de Birmingham fue enterrado en el hermoso Parque Elmwood. Oró durante todos sus días que estuvo en la carne, y estoy seguro que sigue orando, viviendo en espíritu.”

 

Continuara…

 

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Comentarios: 4

  • #1

    jose a peña (viernes, 23 noviembre 2012 15:04)

    ESTA ES UNA DE LAS PAGINAS MAS HERMOSAS QUE HE VISITADO, LA RECOMIENDO A TODO AQUEL QUE SE QUIERA ELEVAR A LOS MAS ALTOS NIVELES DE ESPIRITUALIDAD. QUE DIOS SIGA BENDICIENDO A ESTA GENTE HERMOSA Y UNGIDA PARA EL REINO DE LOS CIELOS.

  • #2

    Pablo Criollo (viernes, 12 abril 2013 03:08)

    Gloria A DIOS POR UTILIZAR ESTE MEDIO DE COMUNICACIÓN PARA BENDECIRNOS Y ANIMARNOS A BUSCARLE EN LA MADRUGADA EN ORACIÓN , FORTALECIENTES LOS TESTIMONIOS DE L'OS M'AS GRANDES ORADORES YO QUIERO SER COMO ELLOS VOY À COMENZAR ESTA PRACTICA MATUTINAL DE ORACION LA NECESITO AMEN

  • #3

    Efren Aguilar León (lunes, 09 diciembre 2013 20:02)

    Bendiciones

  • #4

    Zoraya Herrera (jueves, 20 febrero 2014 20:27)

    Muchas gracias hermanos. Tenía algunas dudas y esta página me ha aclarado de forma tan especial y diáfana la bendición que me he estado perdiendo. Gloria a Dios que me trajo hasta aquí. Oren por mí, para fortaleza en el inicio de esta aventura de oración y de vivir en el Espíritu.

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